Entrevista a Ernest Ruiz
Por Fernando Cabedo Bosquet, 10-dic-04
(ER) Para mi debe aproximarse tanto como sea posible al original, pero desde luego debe ser una experiencia conmovedora. Incluso casi preferiría que fuera más conmovedora que fiel. Para mi la experiencia musical es exactamente eso, una experiencia física y psíquica que me traslada al nirvana. Una cascada de ondas alfa en el cerebro que me reconforta en extremo. Efectivamente a veces no es necesario un equipo hi-fi millonario. Algunos consideran que la audiofília es sólo una enfermedad pasajera de camino a la melomanía. A veces yo también lo creo. Estoy convencido que una radio es perfectamente capaz de transmitir esos sentimientos a un buen aficionado. De todos modos, si puedo elegir, elijo conmoverme escuchando lo mejor posible. Lo poco que tengo claro es que la audiofília puede derivar en demencia. La compra compulsiva existe en la hi-fi cuando es un contrasentido ya que lo que buscamos con la música es sentirnos bien, alcanzar el nirvana como tú has comentado y para ello los prolegómenos como en el sexo es crucial mayoritariamente. De echo, varios estudios aseguran que las neuronas que reaccionan ante la música son las mismas que se encargan de las funciones del sexo y del apetito. Y, en ambos casos, los excesos e insatisfacciones derivan en enfermedad. Pues muchos aficionados están enfermos; cambiando continuamente los componentes de su sistema en pos de la verdadera fidelidad; infectados por el virus de la calidad absoluta. ¡Qué pocas veces habrán disfrutado de la música con lo sencillo que es caer rendido ante sus encantos! Evidentemente, pudiendo elegir, mejor decantarse por lo superior pero no es imprescindible. (ER) La “verdadera fidelidad” no existe. Sí, la continua búsqueda de ese Nirvana puede llegar a ser enfermiza. En mi caso, intento controlarla racionalizando hasta donde es posible la enfermedad. Creo que es la mejor opción, plantearse serenamente la necesidad de actualizar o no y no dejarse llevar. Es difícil pero a base de entrenarse, funciona. De todas maneras conozco casos muy interesantes a través de consultas que llegan a mi web, por ejemplo la del aficionado que buscando un plato estuvo intercambiando e-mails conmigo durante casi tres meses y después de un toma y daca continuo, compró su giradiscos. Lo vendió al mes porque no le satisfacía. ¿Que significa eso? Creo que como más empeño pones en conseguir una cosa, como más la deseas, menos la disfrutas cuando la consigues. Es como si hubieses gastado todas tus energías en conseguirla y no te quedase ninguna para disfrutarla. Además, en la sección de Compro-Vendo de tu web debes alucinar al ver anuncios de particulares que quieren desprenderse de auténticas maravillas. Siempre pienso que si con lo que ya tenía no estaban satisfechos nunca lo estarán. En cambio, hay aficionados que no han realizado ningún cambio en bastantes años. Al respecto de los cambios, a veces da la sensación que si un aficionado no se los plantea en su equipo a corto plazo como que está fuera de la onda audiófila, qué se está quedando atrás. (ER) A veces si que me sorprendo, pero después de estos años, ya queda poco por ver. (es broma, espero que no!). Es cierto que da la sensación que si no tienes un equipo a la ultima estas fuera de onda...o sea que yo no es que este fuera de onda...es que estoy desclasificado! Si optamos, en cambio. por la otras opciones es fundamental que el tándem equipo (electrónicas, cajas, cables, muebles, accesorios) y sala esté ajustado al límite y que la grabación sea de calidad. Pero leyendo el artículo publicado en el número de septiembre de la revista HiFi-News surgen varias dudas. En este articulo se exponen los resultados de un experimento realizado en The Phoenix Studio promovido por Antony Michaelson (fundador de Musical Fidelity), que afirma la necesidad de utilizar amplificadores de gran potencia con los altavoces domésticos actuales. En concreto, se emplearon las nuevas etapas de potencia KpW (1000 vatios continuos a 8 Ohmios). En una sala acondicionada con difusores y paneles absorbentes tal y como corresponde a un estudio profesional, el ingeniero de sonido Tony Faulkner utilizó dos micrófonos Neumann M50, colocados de forma que captasen perfectamente el sonido reflejado por las superficies de la sala y el sonido directo del piano Steinway tocado por Marjorie Dutton y el del clarinete tocado por Antony Michaelson. Tras la audición de tres temas, se pasó a reproducir en la misma sala la grabación empleando tres sistemas de altavoces: Quad ESL-989, Tannoy Dimension TD12 y KEF Reference 205. Con éstas últimas se obtuvieron los mejores resultados: “Inmediatamente percibimos la vibrante vivacidad del sonido y la buena dinámica musical. Estas cajas no tenían el sonido encajonado de las Tannoy ni las limitaciones de las Quad. Esta fue la reproducción más realista, con magnifica claridad. Había un poco del carácter áspero del clarinete, y el sutil ruido de la boca contra la lengüeta era reproducido con mucho más realismo. El piano pierde un poco de peso y potencia, retrocediendo ligeramente hacia el fondo y haciendo que el clarinete destacase. En esencia el espacio y la acústica fueron mejor reproducidos que anteriormente, pero no de forma completa (aunque podría deberse a la grabación).” Michaelson y la pianista Dutton coincidieron en que la habilidad para reproducir la acústica, voz y ocasionales ruidos, fue mejor con las KEF, pero sin llegar a la dinámica musical de la representación en vivo. Además. Michaelson apuntó que como máximo se llegaron a picos de 450 vatios. Aunque el resultado mejoró bastante con las últimas cajas, no produjo las mismas sensaciones que la audición en vivo, ¡y eso que sólo eran dos instrumentos! Qué falló (porque en teoría la acústica es la misma, aunque quizás la propagación de las ondas sonoras por parte de un altavoz difieren de las originadas por los instrumentos): ¿una mala elección en las cajas acústicas utilizadas? ¿la imposibilidad de los actuales sistemas de reproducción de plasmar la realidad es su total magnitud o las limitaciones de un formato digital incapaz de captarla en su plenitud? ¿Y que porcentaje se les puede atribuir a cada uno? ¿Ambos factores suponen el verdadero límite que impide conseguir la realidad sonora en la reproducción musical doméstica? (ER) La reproducción musical en equipos hi-fi es sólo un modelo de la realidad y como tal una simplificación de la misma. Podemos aproximarnos mucho, pero sinceramente creo que no llegaríamos al límite de igualar el original, pero es muy divertido intentarlo. Sencillamente porque, como ya he dicho antes, cada audición es un mundo aparte con sus características concretas y quizás irrepetibles. Totalmente de acuerdo. ¿Crees qué si fuese posible clonar la realidad en la alta fidelidad sería una excelente noticia o un desgraciado infortunio? (ER) Pues no sé. A veces pienso que en un futuro alguien “clonará” electrónicamente una orquesta holográfica (como indicabas al inicio del texto) y la podremos tener en el salón de casa. Pero no se si el echo de poder tener la orquesta en el salón será bueno y nos llenará. De todos modos la tendencia actual parece que discurre en sentido contrario, pues lo más probable es que ganen precisamente los formatos teóricamente de menos calidad, tipos AAC, MPW, WMA que quizás no son fieles pero si convenientes. Ocupan poco espacio, son fáciles de transportar, etc., etc., Porque no se si nos damos cuenta que nuestra afición es muy minoritaria y que la mayor parte del público cuando escucha música lo hace de ese modo y ni por asomo busca lo que buscamos los ”raros” como nosotros. ¡Más raros que un perro verde! Si te contara la frustración que he sentido en más de una vez a raíz de lo que yo llamo “el síndrome de la soledad del audiófilo”: que todo tu entorno familiar y afectivo te vea como un tonto de remate por gastarte más de 1.200 ¤ en cacharros para escuchar música, y luego por querer ampliar tu cultura musical con nuevos géneros... En fin, dejemos el tema... Has comentado los nuevos formatos de música cibernéticos actuales. Este era un tema que quería tratar en otra entrevista junto a su incidencia sobre la alta fidelidad cómo ahora la entendemos. No quiero extenderme mucho sobre este tema, pero será muy difícil que la juventud actual que emplea sus móviles, por ejemplo, para escuchar su música en estos formatos lleguen a interesarse algún día por la alta fidelidad; y si alguno se “desvía” del camino marcado que tenga la posibilidad de encontrar equipos para ello fácilmente o deberá recurrir a ferias de coleccionismo. Pero volviendo al tema de la reproducción musical, me gustaría que respondieses a los interrogantes planteados anteriormente sobre cuáles son los factores que impiden lograr en estos momentos que ésta sea real: ¿la imposibilidad de los actuales sistemas de reproducción de plasmar la realidad es su total magnitud o las limitaciones de un formato digital incapaz de captarla en su plenitud? ¿Otros? (ER) ¿No has pensado que ese es un motivo por el cual existen los foros de Internet? Yo muchas veces lo digo, que están para compartir y poder hablar de estas aficiones “marginales” con gente que las comparte...a los que algunos llaman enfermos (ya sabes, no?). Sobre nuevos formatos...yo creo que como dices entre los jóvenes y el publico en general acabaran triunfando dada la conveniencia de los mismos (conveniencia es un término que traduzco del ingles “convenience” y que implica toda una serie de elementos como facilidad de transporte, de uso, de almacenamiento, etc, etc). Y nos quedaremos nosotros, los bichos raros. Yo creo que la reproducción musical doméstica, como modelo que es de la realidad, lleva implícita esa simplificación a la que aquí nos referimos como “imposibilidad de plasmar la realidad”. A mi personalmente este elemento me preocupa poco pues ya parto de la premisa de que esa reproducción es “parcial” y por lo tanto asumo que conseguir igualar la “realidad” es sino imposible (nada es imposible), muy difícil. Y que conste que no lo descarto en absoluto y espero que se llegue a conseguir algún día. De momento acepto las limitaciones, las cuales dependen de múltiples factores (condiciones acústicas del entorno donde se realiza la reproducción , el equipo que se usa, el estado del oyente, etc, etc). Sabemos de la existencia de diferentes percepciones y gustos musicales. Conocemos que la incidencia de la acústica es tal que puede cambiar el sonido de un mismo instrumento y que, a su vez, es posible encontrar entre el mismo tipo de instrumentos diferencias tímbricas. También percibimos sentimientos diferentes en función de la interpretación del artista. No obstante, pese a todos estos inconvenientes, seguimos definiendo y anhelando un ideal de reproducción musical absoluto, universal que, cuanto menos, parece una utopía difícil de alcanzar si no imposible. (ER) Como digo, es muy difícil, pero es divertido intentarlo. Además sin ese afán de superación que caracteriza al humano aun creeríamos que la tierra es plana y descansa sobre el caparazón de una tortuga. Por lo tanto no considero esa actividad una pérdida de tiempo. Además, añadiendo el toque subjetivo al tema: ¿y a mi que más me da si me lo paso bien? Se nota que te gusta jugar y que te diviertes ¿Qué podrías aconsejar a aquellos aficionados insatisfechos por el sistema de reproducción que tienen o porque tras múltiples intentos no ha logrado encontrarlo? (ER) Que tengan paciencia y ¡que no se obsesionen! Que busquen ese sistema que les satisfaga pero sin volverse locos. Que se fíen de sus oídos y no tanto de lo que les digan/digamos. Que se informen con muchas fuentes para contrastarlas y así valorar lo que en ellas se dice. Porque, en definitiva, van a ser ellos los que disfruten o padezcan un sistema y que por lo tanto la elección debe ser suya. Sí, es cierto que los que tenemos la suerte de escuchar más cosas podemos tener algunos puntos de referencia extra, pero no son tantos. Muchos aficionados me preguntan “he oído tal sistema y me gusta pero quisiera tu opinión por si crees que ese equipo es suficientemente bueno”. Mi respuesta es siempre “Tu mismo lo dices..te gusta. Por lo tanto, ¿no crees innecesario preguntar? Adelante con tu compra porque de hecho ya has elegido”. El objetivo para ellos debiera ser encontrar ese sistema que les llena y que les produce sensaciones de placer y dejar las dudas a un lado, porque estas van a estar siempre presentes. En mi caso al menos continúan existiendo porque como más cosas veo, como más cosas escucho, más me doy más cuenta que no se absolutamente nada de esto de la hi-fi. ¿Qué has visto o escuchado últimamente para cuestionarte tus conocimientos sobre la hi-fi? (ER) “Sólo se que no se nada”. Cada día lo cuestiono todo. Como más aprendo más me doy cuenta que me falta tantísimo por aprender. A algunos podría resultarles frustrante, pero a mi me estimula para continuar aprendiendo. Casi siempre me sorprenden los amplis a válvulas porque de donde en teoría no debería salir nada, sale una música que a mi me gusta mucho. Por ejemplo recientemente me sorprendieron 20 watios en clase A de un ampli a válvulas. No creía que pudieran sonar así. O también me sorprenden los avances técnicos, etc. Yo digo que estoy dispuesto a sorprenderme cada día. ¿Existe una única realidad musical cierta que debe ser observada de la misma manera por todos o cada aficionado tiene su propia visión de lo que para él es realismo, es decir, una realidad musical propia? Unos exigirán sobre todo precisión tonal y tímbrica y otros priorizan al máximo dinámica e inmediatez frente a cualquier otro matiz ¿Se pueden establecer qué parámetros debe cumplir toda reproducción en función del género musical e instrumentos y voces contenidos en la grabación para calificarla de realista? ¿Cuántos planos sonoros deben existir en una sinfonía? ¿Qué grado de espacialidad o profundidad debe proporcionar? ¿Qué grado de dinámica, fuerza, expresividad, tímbrica, ... es real? ¿Cuándo un agudo, un medio o un grave puede tildarse de natural? (ER) El subjetivismo esta desde luego presente aunque nos movamos en unos parámetros comunes más o menos aceptados. ¿Y cuáles deberían ser estos parámetros? (ER) Bufff, ¿pedir que un piano suene a piano? Fíjate en esta incongruencia “pedir que un piano suene como un piano”, es decir que suene real en términos absolutos.... Ja,ja,ja. Menuda paradoja... ¡pero si no hemos dicho que “no existe” lo real y lo absoluto! Yo creo que al final de todo lo que queda es el tema perceptivo y aunque lleguemos a definir como debe sonar el piano los oídos del oyente, más o menos entrenado, son los que al final dirán si lo que estamos haciendo esta bien. Seguro que monto mi equipo favorito y a ti no te gusta... y viceversa. ¡Vaya afición de locos tenemos! ¡Locos de remate, sí! ¿Pero qué sensaciones innegociables le pides que sea capaz de transmitir un sistema de reproducción musical para que te emocione? (ER) Pues no se decirte......¿como puedo explicar mis sensaciones? Volvería a usar palabras de esas que no me gustan y que a veces uso sin más remedio. Le pediría que me lleve al nirvana!
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